- Continúa la tendencia previa a 2008: descentralización (del centro metropolitano en la 2.ª corona) y dispersión (de municipios más grandes hacia municipios más pequeños).
- La segunda corona metropolitana y la Cataluña no metropolitana van adquiriendo más peso relativo (2006-2020): crece un 12,4% en este periodo, el conjunto de la región lo hace en un 7,9% y Cataluña en un 9%. Dentro de la 2.ª corona los municipios menores de 25 mil habitantes ven incrementar su población en un 16,3%, los menores de 100 mil habitantes lo hacen en 8,8%, mientras que los más grandes lo hacen en un 9,8%.
- En este mismo periodo, en Terrassa, 6 de cada 10 altas por inmigración han estado procedentes de Cataluña (59,1%), un 25,4% procedentes del extranjero y un 15,6% del resto del Estado.
- De las procedentes de Cataluña, un 83,4% han sido generadas en el ámbito metropolitano: desde la misma comarca del Vallès se han generado prácticamente la mitad de las altas procedentes del ámbito metropolitano (el 46,7%) y más de un tercio desde el ámbito central metropolitano (el Barcelonès, un 35,2% del total de altas procedentes del ámbito metropolitano).
- Mientras que la recepción de población procedente del extranjero va vinculada mayoritariamente al mercado de trabajo, los movimientos internos de población responden ahora mayoritariamente al mercado de la vivienda.
- Si bien no podemos afirmar categóricamente que este crecimiento se debe solo por traslación de población de la primera corona barcelonesa, el efecto del encarecimiento de la vida en la capital y en otros municipios de aquella corona, incluso de municipios más próximos, y la vigente oferta inmobiliaria hace que Terrassa sea un polo evidente de atracción, especialmente para familias en edad activa, jóvenes. Este es el factor más relevante para el crecimiento continuo de la población. Si la situación no experimenta variaciones, las tasas de crecimiento de la ciudad se mantendrán altas.